
En una galería, el silencio forma parte del encanto del lugar… hasta que el aire se vuelve demasiado frío. Los visitantes acortan su tiempo de estancia allí. El personal se dedica a procurar comodidad, en lugar de concentrarse en el espacio en sí. Además, los objetos que se encuentran en el edificio sufren cambios debido a las fluctuaciones de temperatura. Los sistemas de calefacción por aire forzado generan polvo y corrientes de aire. Las calentadoras convencionales pueden dañar las superficies cercanas o dejar zonas frías. El problema más delicado es el invisible: los cambios en la humedad y las microfluctuaciones que afectan a la pintura, la madera y los textiles.
Lo que realmente importa, desde el punto de vista técnico
Hemos diseñado esta calentadora eléctrica con Wi-Fi basándonos en el calor infrarrojo. Utiliza un elemento de fibra de carbono que irradia calor de manera similar a como el sol calienta una superficie: directamente, sin necesidad de mover el aire. De este modo, se obtiene un campo de calor uniforme que calienta primero a las personas y los objetos, y luego eleva suavemente el aire circundante. Al combinar esto con un termostato preciso y control por Wi-Fi, se puede configurar la temperatura en diferentes zonas, programar horarios de confort y ajustar la temperatura desde el teléfono, sin tener que ir personalmente a cada lugar. Funciona de forma silenciosa, sin ruido de ventilador que pueda perturbar la atmósfera del lugar. También es compacto, lo que permite colocarlo en cualquier lugar.
Por qué funciona bien en museos y galerías
En estos espacios, la protección de los objetos es más importante que el calor. La calefacción por infrarrojos evita el movimiento del aire que dispersa partículas, además de eliminar esa sensación de sequedad y corrientes de aire que alteran la humedad relativa. Se puede dirigir el calor hacia donde se reúnen los visitantes y donde se encuentran los materiales delicados, sin crear zonas demasiado calientes que puedan dañar los marcos o acabados de los objetos. La conectividad por Wi-Fi permite responder rápidamente a cambios en las condiciones climáticas, sin necesidad de abrir armarios o tocar los objetos expuestos. El consumo de energía también es razonable, ya que se calienta solo el espacio necesario, en el momento adecuado.
Los detalles que marcan la diferencia
Las calentadoras por infrarrojos funcionan mejor cuando no hay obstáculos en su camino. Es necesario evitar que el calor alcance directamente los pigmentos extremadamente delicados o las obras sin marco. Las calentadoras deben colocarse de manera que calienten a las personas y al entorno, y no a las propias obras de arte. Es importante planificar circuitos eléctricos adecuados y seguir las normas eléctricas locales durante la instalación. La fiabilidad del Wi-Fi depende de la red; asegúrese de que la calentadora esté dentro del área de cobertura del señal y actualice el firmware cuando sea necesario. Con una ubicación adecuada, esta calentadora ofrece un confort fiable, respetando tanto el espacio como los tesoros que alberga.