
Asegurarse de que las lámparas infrarrojas recubiertas de oro realmente funcionen
Cuando se trabajan con obleas semiconductoras, no se puede permitir ningún error. Aquí es donde entran en juego las lámparas infrarrojas recubiertas de oro. La capa de oro actúa como un espejo, dirigiendo todo el calor hacia el sustrato y evitando que la parte posterior de la lámpara se dañe por el calor.
Pero aquí está el problema: en un sistema de alta precisión, basta con una pequeña fuga eléctrica para arruinar todo un lote de obleas o dañar una herramienta cuyo valor asciende a varios millones de dólares. Eso es un verdadero desastre del cual nadie quiere ser víctima.
Por qué probamos cada lámpara
No realizamos pruebas aleatorias. Cada lámpara pasa por pruebas completas de resistencia a voltajes altos y de aislamiento antes de poder ser utilizada. Aplicamos voltajes elevados para asegurarnos de que el aislamiento entre el filamento, sus extremos y esa capa de oro sea perfecto. Si hay alguna grieta microscópica en el cuarzo o si el sellado no es adecuado, la lámpara fallará. Punto.
Necesitamos esta tranquilidad, ya que estas herramientas no admiten errores. Una pequeña fuga de corriente puede causar interferencias electromagnéticas o cortocircuitos. Las probamos para que no tenga que preocuparse por que la lámpara fallen en el momento en que se conecte a un sistema complejo.
Las ventajas y desventajas de los recubrimientos de oro
El oro es ideal para alcanzar las temperaturas deseadas más rápidamente, ya que concentra el calor justo donde se necesita. Pero también es algo delicado. Si el personal de limpieza utiliza el disolvente incorrecto, o si la lámpara se daña durante su instalación, el recubrimiento de oro puede desprenderse. Una vez que esto ocurre, la distribución del calor se altera y aparecen zonas frías en las obleas. Es un equilibrio frágil.
Configurar correctamente el sistema
Estas lámparas generan mucho calor en un espacio reducido. Primero, asegúrese de que las fuentes de alimentación coincidan con la potencia y el voltaje de las lámparas. Además, si las lámparas están colocadas en espacios muy reducidos, verifique bien su sistema de refrigeración. Si el calor ambiental aumenta alrededor de los conectores, estos se quemarán mucho antes de lo esperado.